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Sofia Carmona
Sofia Carmona

Para experimentar estados sería suficiente implantar un microprocesador

500 mil personas ya tiene algún chip conectado a su cerebro para tratar alguna enfermedad en Estados Unidos.

La industria de las drogas tanto legales como ilegales podría sufrir un cambio radical debido al uso de la tecnología, ya que sustancias como la cocaína, la mariguana o el Válium serían reemplazadas por un simple chip.

La idea es que éste pueda enviar las señales neuronales correctas para provocar efectos como excitación, euforia, distorsión de la realidad e incluso alucinaciones.

Para Dmitry Bestuzhev, director del Equipo de Investigación y Análisis para Kaspersky Lab América Latina, esta tecnología puede cambiar el mercado de los estupefacientes en los próximos 20 o 30 años, ya que la manipulación del cerebro es un proceso muy complejo.

Recordó el caso de la heroína, uno de los narcóticos más fuertes y adictivos que existen, que fue creada por los laboratorios Bayer inicialmente como un tratamiento contra la tos y cuya comercialización se detuvo al ver sus efectos nocivos.

Bestuzhev consideró que esto mismo puede pasar con los chips para estimular el cerebro, porque pueden iniciar como una idea para ayudar a aliviar un padecimiento y después desviarse hasta simular los efectos de drogas.

A ello se añaden otros problemas o riesgos, como el hecho de que las personas usen estos chips con plena conciencia y consentimiento, que no exista una reglamentación y que al tratarse de equipos electrónicos son vulnerables a un hackeo.