La mejor serie animada se llama Gravity Falls

No son pocos los elementos de Gravity Falls que la han convertido en una serie animada destacada. Por un lado, tiene una historia encantadora, personajes entrañables y una animación preciosa; además, es inteligente y trata a su público como tal, es muy divertida con su humor simple e hilarante que se combina con no poco humor negro y ácido; su abanico de elementos capta a los pequeños y a los adultos por igual.

De esto tan simple va la serie, dos hermanos gemelos que van a visitar a su tío abuelo a un pueblo ubicado en Oregon llamado Gravity Falls. Ellos, provenientes de California, se encuentran con un montón de aventuras ese verano: misterios, criaturas fantásticas, viajes dimensionales; pero también cosas sencillas que cualquier niño de 12 años puede vivir: el primer amor, el primer beso, el deseo apremiante por crecer y, al mismo tiempo, de permanecer siendo niños.

Dipper y Mabel Pines son personajes adorables, cada uno a su modo. Mientras Dipper es un chico interesado por la ciencia y por los juegos de rol (su favorito se llama Dungeons, Dungeons, and More Dungeons, la referencia se cuenta sola); Mabel es... se escapan los adjetivos para describirla; este personaje tan rosa, colorido, con un suéter para cada ocasión, aporta la parte desenfadada, la parte niña-niña-unicornio-glitter-gatito-niña, por decirlo de alguna manera. Esto con un toque de locura y mucho corazón: no hay aburrimiento con Mabel.

Pero no creas que estos niños, con estas cortas descripciones, son predecibles o son personajes clichés, y aunque lo son en ocasiones, están aderezados con muchos elementos que los convierten en personajes entrañables. Al paso de los capítulos se llega a adorar a este par de gemelos y su peculiar relación de hermanos.

El verano que los hermanos Pines pensaron sería divertido y tranquilo en ese pequeño pueblo de Oregon se convierte en una aventura que implica duendes, unicornios, magia, criptología, zombies, personajes de videojuegos que cobran vida, el fin del mundo; así como un montón de elementos fantásticos y mágicos que solo nos traerán más diversión.

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Los villanos de esta serie tienen mucho que enseñar a cualquier serie o película, animada o live action. Y es que son redondos, están hechos con gran ingenio e inteligencia. Sus móviles son sencillos y absurdos pero totalmente creíbles; lo mejor: son divertidos hasta el llanto.

Gravity Falls es toda una rareza y genialidad de la TV actual. Parece dejar de lado el formato tradicional de series animadas, es decir: capítulos inconexos e historias interminables. Su formato es más parecido al anime o a las series de televisión con actores reales. Consta de 40 episodios y 17 cortometrajes., divididos en dos temporadas que se emitieron desde junio de 2012 hasta febrero de este año.

Alex Hirsh, creador de la serie, anunció que Gravity Falls no volvería a la pantalla luego de transmitirse su último (y genial) capítulo de la segunda temporada, y final de serie. Tras la noticia, los fans de la serie nos lamentamos en verdad, sin embargo, dejando a un lado lo sentimental, resulta un acierto de este talentoso chico retirarse cuando la serie ha alcanzado su objetivo: narrar lo que sucedió ese verano de los hermanos Pines; después de todo así son los veranos: no vuelven y solo nos quedan los buenos momentos en la memoria. Muchos creadores deberían aprender de él, es decir: saber retirarse a tiempo y no abusar de nuestra hospitalidad o cuando la serie ha perdido completamente su gracia y objetivo.

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