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Romina Carballo
Romina Carballo

La capa de ozono muestra signos de recuperación

Lento, pero seguro ha sido el proceso a raíz del protocolo de Montreal de 1987.

Si recordamos hace varios años atrás, era común ver los anuncios de algunos productos como los aerosoles en el que se nos mencionaba acerca de los efectos en contra de la capa de ozono. Seguramente más de alguno debe haber pensado que los cuidados a esta zona de la estratósfera no lograrían buenos efectos, más allá de los esfuerzos puestos durante el protocolo de Montreal en 1987. Sin embargo, hay buenas noticias.

De acuerdo a un estudio de la revista Science y profundizado por el New York Times, la mencionada capa se ha ido recuperando, de manera lenta pero segura, pero se prevé que el agujero que fue descubierto en 1984 sobre la Antártida desaparezca a mediados de este siglo.

Como sabemos, el ozono protege a la tierra a través de la absorción de los rayos ultravioleta del sol, pero se estaba destruyendo con rapidez (pues existen otras fuentes, como las altas temperaturas o las erupciones volcánicas) gracias a la utilización de productos que contenían químicos como clorofluorocarbonos (o compuestos orgánicos clorados, CFC), derivados de los hidrocarburos, y otros similares.

Acerca de la evolución, el autor del estudio en Science, Susan Solomon, química atmosférica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, explicó que "esto es un proceso largo", en el que hay que pensar en la capa de ozono en un "paciente con una enfermedad. En primer lugar, se estaba poniendo peor. Luego se detuvo, era estable, pero todavía está en mal estado".

Sin embargo, la experta expresó que la recuperación se ha gestado gracias a que "las moléculas se están desintegrando lentamente lejos de la atmósfera", por lo que es una tarea que toma su tiempo, pero que ha provocado que el agujero antártico se haya reducido en cuatro millones de kilómetros cuadrados desde su máximo consignado en el 2000, cuando alcanzó los 25 millones de km2..

Si bien es evidente el progreso, cabe preguntarse qué habría pasado si no se hubiera firmado el protocolo de Montreal. Pues hace un tiempo la NASA hizo una simulación de aquello, con resultados terribles.